Sin saberlo, yo ere estepario muchísimo antes de autodeclararme como tal. Hoy, muchos años después que comencé a serlo, me acabo de dar cuenta. De todas maneras, debo reconocer que me da un poco de tristeza... pero muy poca.
Miraba vía facebook como están mis cercanos, mi entorno. Todos están conectados, todos tienen fotos de lo que hacen, todos tienen fotos entre ellos (aunque sea una antigüa), todos salen sonriendo. Y no me estoy quejando por no tener foto (de hecho, no me gustan), sino que me refiero al valor más profundo de una foto: tener un recuerdo menos frágil
Yo vendo unos ojos negros, ¿quién me los quiere comprar? Están en promoción: dos por el precio de uno. Advierto, eso si, que no están en muy buen estado: por más que he mirado en todas direcciones, no te he podido ver.
Yo vendo unas manos torpes, lentas, con dedos largos, torcidos y sonoros a veces. Tampoco están en muy buen estado: no han sido capaces de tocarte, de darte las caricias que han fabricado por años.
Yo vendo unos brazos delgados, sin fuerza ni gracia, lentos y cortos. Aunque parezca gracioso, tampoco están en muy buen estado: aunque te
La sangre caliente y espesa brota de mis heridas aún abiertas, heridas que me hicieron perder la conciencia y me dejaron destrozado en el suelo. Pensé que alguno de aquellos que cuidé cuando estaban mal vendrían, pensé que alguno de aquellos para los cuales casé cuando no podían levantarse me daría un poco de comida, pero no fue así: muchas de mis llagas, ahora infectadas, no pueden ser recuperadas con un simple lamido, pero las que se pueden recuperar las estoy lamiendo yo mismo, con el deseo de recuperarme aunque sea un poco para poder casar y alimentarme de nuevo.
Al fin has salido de tu guarida. Al fin te has mostrado. Al fin puedo verte a los ojos.
Atacaste por mucho tiempo desde las sombras, en silencio, por la espalda, cuando nada tenía yo que hacer para defenderme: escondiste puñales en tus caricias suaves, en tu cara inocente. Ahora no te quedan escondites, no tienes sombras para esconderte.
Más de una vez, en trágicas visiones, te vi como una bestia nauseabunda que iba succionando la sangre y la vida de quienes se cruzaban en su camino hambriento de realidades ajenas, porque eres un ente tan pusilánime que ni siquiera
Se levantó de la cama con agilidad. Fue al baño, y sonrió mientras se miraba al espejo. Al fin lo he conseguido, el esfuerzo valió la pena: ha terminado mi tratamiento. Y es que después de seis meses con esos medicamentos que ralentizaban su razón, cualquiera estaría alegre.
Al fin podré salir tranquilo de la casa, se dijo mientras abría el agua en la ducha.
Meses en la casa porque al doctorcito se le ocurrió que podía colapsar; me habría hecho mucho bien haber salido a pasear un rato, a tomar aire, pensaba mientras lavaba sus dientes.
No quiero volver a dormir: si me duermo, tal vez tenga esa clase de sueños otra vez. Y es que era tan real, amor...
No te había contado para no preocuparte, pero llevo meses durmiendo muy mal, con horribles sueños; evité contarte para no preocuparte más de la cuenta. Además, te ibas a preocupar más si te decía que tú aparecías en estos sueños.
Llevo un tiempo soñando que no me amas, amor. Si, yo sé que tú me amas mucho, me lo demuestras a cada instante... pero en mi sueño, eso no es
Sin más compañía que un café, prendió su cigarrillo en la cafetería de siempre. Miró con aire tenso el par de burbujas que aún giraban sobre el café, cuando lo mezcló con azúcar. Con lentitud se sacó los lentes y los puso sobre la mesa, aprovechando de acercarse el cenicero. El olor del café siempre le ha subido el ánimo y lo ha relajado, más aún si está mezclado con el olor de un cigarrillo.
Se le acabó el cigarrillo, pero de inmediato prendió otro; indudablemente, estaba nervioso. Y cualquiera en su lugar lo estaría: hoy iba a decirle que
Camino con calma, mezclado con la masa inerte que va lo más rápido que puede. A veces a favor, a veces en contra, pero camino mezclado con ella.
Mientras camino, miro a sus ojos vacíos, opacos, perdidos detrás de cientos de preocupaciones y obligaciones; no me dicen absolutamente nada. Se han negado a si mismos, dejándose arrastrar, dejando que les arrebaten los sueños, dejándose insensibilizar cada día más: todo se ha vuelto una competencia en la que nos mentalizan a ser mejor que los demás... como si esos personajes que nos obligan a actuar así supieran siquera lo que es
Se me acabaron las mentiras, así que no tengo en qué sustentar mi débil autoestima. La realidad ha venido a cobrar venganza por los años en los que quise inventarme un mundo paralelo donde pudiera estar protegido, acompañado por gente a la que le importara lo que siento y no cómo les puedo ayudar, donde mis intereses y forma de ser son aceptados en lugar de criticados, donde antes de dormir no es necesario llorar, donde el día comienza con una sonrisa.
Llegó con furia. Atacó sin piedad, no me dió tiempo para cubrir ningún flanco: siento que no me
Demasiado común sentirse solo estando rodeado de gente. Mucha gente me ha hecho la misma observación, casi transformándose en un cliché. Tal vez los que usamos este medio para expresarnos probablemente lo hagamos porque en nuestro entorno cercano no tenemos nadie que nos escuche, ya sea porque nosotros no hemos sabido ganarnos la atención o porque no nos presten la atención que necesitamos que nos presten. En ese caso, los bloggeros no seríamos más que una manga de inadaptados o marginados, que forman casi una sociedad paralela, con códigos paralelos, donde si nos sentimos parte integrante y
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